“NADIE TIENE LAS MANOS LIMPIAS, TODOS PODEMOS SENTARNOS A LA MESA”.

Para los que se sienten fuera…

Los que se equivocaron, y siguen equivocándose.

Los que no se perdonan…

Los que se sienten sucios…

Los que creen que nunca van a cambiar…

Los que quieren dejarse en el abandono, porque no ven salida…

Para los traidores..

Quiero decirles, la mesa esta servida. Su silla esta desocupada, estamos esperándolos.

Te preguntaras quienes te estamos esperando. Me presento, soy alguien igual a vos (Los demás que están en la mesa, también lo son). Hace 3 años (Aproximados), un amigo me dio el valor que nadie me había dado. En esta cultura, si no sos apto para la educación, tenes que dedicarte a la empresa familiar, o a cualquier otro trabajo.

Apareció cuando menos lo esperaba, y lo seguí. Y acá estoy.. Pero vamos a lo importante, quiero decirte que el Padre te perdona. Voy directo al punto, porque no podes seguir perdiendo mas tiempo, la vida se pasa muy rápido como para que vivas hundido en la incertidumbre, y haciendo que la culpa domine cada uno de tus días.

Se de lo que te hablo. Yo se lo que es equivocarme, se lo que es fallar, traicionar, maldecir, y enojarme con la vida. Pero también se lo que es que el Padre te perdone, se lo que es dejar de lado la culpa y disfrutar la vida amándome a mi mismo, y a los demás. Se lo que es, que nunca mas se vuelva a hablar de mis “pecados”.

La mesa esta servida, tenes que venir y sentarte. Compartí este tiempo, sentite en familia. La vida tiene otro color si la vivimos en comunidad, en familia, con otros. La soledad nunca es buena. Conocí a muchos que no quisieron sentarse en la mesa. No se sentían dignos de pertenecer a una “familia”, a una comunidad. Hoy están solos por la vida, pero aun así.. La mesa esta servida. Sus lugares no fueron ocupados. Todos tenemos nuestro lugar acá.

La primera vez que me senté a compartir esta mesa, no estaba solo, eramos trece en total. Habia 12 amigos, y yo. Todavía me acuerdo las palabras exactas de esa noche, hasta puedo todavía sentir el sabor de ese vino, y de ese pan. Las palabras de mi amigo fueron:

Esta noche, todos ustedes me abandonarán, porque las Escrituras dicen: “Dios golpeará al Pastor, y las ovejas del rebaño se dispersarán.” Pero, después de ser levantado de los muertos, iré delante de ustedes a Galilea y allí los veré. 

(Mateo 26:31-32)

Ninguno entendía nada. Yo le dije que jamas lo iba a abandonar, que jamas lo traicionaría. Pero luego hice todo lo contrario. Por eso entiendo tu sensación de odio hacia vos mismo, entiendo lo que se siente equivocarse y darse cuenta que nada puede cambiar, que ya hiciste lo que NO debías hacer. Entiendo tu deseo de irte lejos, y alejarte de todos, para no lastimar a nadie mas. Pero esa no es la solución, escaparse es de cobardes.

Yo me escape.

Pero el cumplió su promesa. El me vino a buscar. Mi amigo me dijo que la mesa estaba servida, y que mi silla todavía estaba ahí. Todavía era parte de la familia, todavía me amaba, y por supuesto.. Yo también amaba a mi amigo. El creyó en mi, cuando nadie lo hizo.

Por eso hoy creo en vos. Por eso creo en que podes levantarte, podes revivir tu animo, y empezar a disfrutar la gracia, la misericordia, el abrazo del Padre.

Todavía podes venir, y sentarte en la mesa, compartir la comunión, la familia, y ser vos mismo, porque… De eso se trata el ser familia. Ninguno de acá tiene las manos limpias, todos tenemos una historia que contar. Por eso.. Sentite parte.

Ah, si. No te dije mi nombre. Soy Simón, pero mi amigo me llama Pedro.

Veni, acá esta tu lugar…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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