S I N – C A R E T A S

Yo soy Batman.

Es decir, no de manera literal (o si..), me refiero a que soy el que tiene la mascara de Batman en la foto. Esto también fue en Chiloe, en una plaza, hablando de Jesús a niños y adultos. Recuerdo que ese día no me sentía bien, me senté en un tobogán lejos de mis compañeros. Estaba observando todo desde ahí. Estaba con mala cara.

Y siendo sincero, no me acuerdo quien me la trajo o de donde saque esa mascara. La realidad es que, intente poner toda la energía posible y fui a actuar.

Me puse la mascara para que nadie note mi verdadera cara en ese momento. Pero que importaba mas? Lo que sentía y pensaba en ese momento realmente, o lo que estaba haciendo? No tengo idea…

En fin.. Me divierte actuar, no me da vergüenza.

Y esto de actuar, me hace acordar la historia de un hombre que trabajaba en un circo, pero un día no supo distinguir su verdadero yo. No supo distinguir entre quien fingía ser cuando actuaba, y quien era realmente.

Un día se despidió con una carta, y nunca mas se supo de el.

“¿Quien soy? ¿El que pienso o el que vivo?” Cada mañana escribí esto en mi espejo y no hay locura que se compare a lo que siento por dentro.

Ensayo para ambas vidas. Tengo un discurso armado de memoria: “Estoy bien!” “Soy feliz con esta vida que me toco” “No me arrepiento de nada” … pero cual es la verdad? 

Leo un verso mas para actuar. Otro mas. Y como lo hice siempre, finjo. ¿Quien soy realmente? De a poco voy notando que todos fingimos, todos actuamos. Todos tenemos libretos armados y ensayados.

En el final de mi historia, espero que la desesperación no me haya consumido. Espero poder dejar de aceptar la invitación a ser quien no soy. Espero dejar de temblar y poder dormir.”

A todos nos paso en algún momento, de luchar con cuestiones internas. Luchar entre lo que queremos y lo que es. Entre lo que viene y lo que se va. Entre lo que espero y lo que quiero. Entre lo que pienso y lo que hago.

Pero la libertad, sin querer definir ya que es algo muy amplio, siento que es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos. Es poder decir lo que realmente pienso y siento. Poder decidir y jugársela por lo que creo que es lo correcto. Por lo que creo que me va a hacer bien.

No te quedes mirando desde lejos lo que creíste que tenias que hacer o decidir. El tiempo se va. Se pasa muy rápido, y no espera a que decidas para seguir avanzando.

Estoy aprendiendo a vivir, miro para atrás en mi vida y muchas veces NO decidí como quería, pero fui aprendiendo a hacerlo. Me ayudaron algunas personas que siempre van a quedar en mi corazón, con un grato recuerdo, por haberme ayudado a decidir, a intentar.

Hasta el final.

Intentar hasta el final es casi como caminar en la oscuridad, caminar e ir tanteando, golpeándome con todo lo que hay en el medio, pero logrando al fin encontrar la perilla para encender la luz.

Saquémonos las caretas. Dejemos de armar libretos diarios para saber que decir o como actuar para ser correctos. Disfrutemos la libertad que Dios nos regalo. Disfrutemos la vida, que al fin y al cabo, no vamos a salir vivos de ella.

 

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