H E C H O vs V E R D A D

Se cuenta que un anciano se levantó un día de su cama, y exclamo: ESTA HABITACION HUELE HORRIBLE!! Salió de ahi, y cuando llego al comedor dijo: AGGGHH!! ESTE HOGAR APESTA!! Salió al patio y dijo: Pero que está pasando??? ..Este patio también apesta! Y al final, decidió salir a la calle y dijo: OOHH, DIOS! EL MUNDO APESTA!!!

El hecho es que, SI, todo apestaba. La verdad, era que sus nietos le habían puesto queso podrido en el bigote, y eso hacía que todo huela mal.

Eso es solo un ejemplo práctico, para mostrar la diferencia entre hecho y verdad.

Hoy quiero echar por el suelo la frase tan mal usada: “Tus hechos te definen”.

Es tiempo de que aprendamos a vivir por la verdad, y la verdad es como Dios nos ve.

Si aprendemos a vernos a nosotros mismos, y a las personas, como Dios ve, vamos a poder creer que nosotros podemos cambiar, y que las personas pueden cambiar; ya que la mayoría de la gente con la que nos vamos a encontrar, vive por los hechos, por sus acciones, y cree que no puede cambiar. Eso lo hace sentir basura, y así como el abuelo creía que el mundo apestaba, solo porque tenía el bigote lleno de queso podrido, estas personas que se sienten basuras, piensan que el mundo es un tacho de basura, y que todo lo que hay dentro es basura.

Y no solo ese es el problema, sino que hay hechos o sucesos en la vida de las personas, o aun en nuestras propias vidas, que nos marcan, nos lastiman, nos hieren, y hacen que nuestro vida se vuelva algo inservible, digno de vivir en este mundo llamado TACHO DE BASURA.

Pero la gente NO necesita que le contemos que ya descubrimos lo que hicieron, o lo que les paso. La gente NO necesita que le demostremos que no nos equivocamos y que nuestra vida es perfecta, la gente necesita que CREAMOS QUE PUEDEN CAMBIAR, porque eso le devuelve esperanza y valor a su persona.

Hoy quiero hablarte a vos, que sentís que nada va a cambiar en tu vida. Quiero hablarte a vos, que te sentís encerrado en un laberinto de malas decisiones. Quiero hablarte a vos, que no podes dormir, y las noches se te hacen eternas, porque tu cabeza hace monólogos interminables diciéndote: HASTA CUANDO?

Necesitas HOY soltar esa mochila de culpa, de rencor, de enojo. Hoy necesitas dejar de sentirte un fracaso. Hay miles de motivos/excusas/cuestiones, que HOY te pueden llegar a hacer sentir enojado con vos mismo, y están frenando el curso de tu vida, o lo que es peor.. ESTAS HACIENDO COSAS PARA LASTIMARTE VOS MISMO.

No te dejes llevar por el impulso del dolor!

EL HECHO, ES QUE SI, VOS Y YO MERECEMOS SENTIRNOS INSERVIBLES Y BASURAS, DIGNOS DE SENTIR QUE NUESTRA VIDA VA A SER SIEMPRE UN TACHO DE BASURA, Y DEBERÍAMOS EMPEZAR A SENTIRNOS CÓMODOS ACÁ DENTRO DEL TACHITO, PORQUE HICIMOS DEMASIADAS COSAS MAL, Y NUESTROS HECHOS NOS DEFINEN.

Pero.. Si miramos al cielo que vamos a ver? Que verdad vamos a encontrar?

LA VERDAD ES QUE JESUCRISTO MURIÓ POR LOS PERFECTOS, LOS QUE NO SE EQUIVOCARON NUNCA EN LA VIDA, (Y entiéndase la ironía) PERO TAMBIÉN MURIÓ POR VOS, Y POR MI, Y NO NECESARIAMENTE PORQUE SEAMOS PERFECTOS E INEQUÍVOCOS.

JESÚS SIEMPRE CREYÓ EN QUE ÍBAMOS A PODER CAMBIAR.

Al creer que podemos cambiar, nos quitamos la mentalidad de tacho de basura, y logramos comenzar a vivir por la verdad de Dios.

Pero, cual es la verdad de Dios? La verdad de Dios, es que nos es devuelto el verdadero valor como persona.

En Cristo todos tenemos valor, y El cree que TODOS podemos cambiar.

No necesitas seguir mirando tu pasado. Eso dejo de definirte, aunque va a seguir teniendo repercusión en tu presente mientras sigas otorgándole poder. Tenes valor en Cristo, dale poder a esa verdad.

Hoy solta la mochila. Hoy dejemos de sentirnos basura. Hay esperanza.

El hecho es nuestro pasado y nuestro presente, la verdad es que Cristo tiene un futuro preparado para nosotros.

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LA MONTAÑA DE LA VIDA:

La vida es una montaña, se escala día a día. A veces te frenas, pero una vez que empezaste a subir y conociste altura..queres llegar al final.

No esta permitido quedarse suspendido en el aire. O seguís escalando, o pedís un impulso divino que te renueve para seguir. (Es mejor eso)

Pero sabes que es lo que da mayor paz? Saber que si tropezas en la montaña, una mano de arriba te cura, te sube y te deja en el mismo lugar donde estabas antes.

Pero ojo! Mientras mas arriba escales, mas frió y mas viento vas a sufrir. Eso no se puede evitar. Reglas del juego universal.

También, te vas a sentir solo mientras estés escalando en esta montaña llamada VIDA. (Dije que te ibas a sentir, no que lo estés)

La Providencia Divina esta de tu lado. Sube la montaña con vos.

Mucha gente se frena en esta montaña llamada VIDA‬.

Cometieron errores de las cuales no se pueden perdonar a ellos mismos todavía.

Muchas personas darían lo que sea por tener una maquina del tiempo y volver a su pasado. Volverían a decidir mejor muchas cosas.

Saben lo que dice la TEORÍA DEL CAOS?. En simples palabras dice, que el simple aleteo de una mariposa en un lado del mundo, causa un tornado en otro lado.

En la vida vivimos en un constante CAUSA-EFECTO. Y una simple decisión mal tomada,puede dar lugar a un desenlace de catástrofes.

Y por causa de haber tomado malas decisiones, hay personas que quisieran volver a su pasado. Pero.. no es necesario.

No podemos andar por la vida mirando para atrás, porque nos perdemos lo que esta adelante.

Nos gusta sacar del corazón, ese baúl viejo de recuerdos y tristezas. Solo para darle una mirada, y tal vez una limpieza de polvo.

Pero esta vida no esta echa para andar con el corazón sangrado. No sirve de nada quedarse con un pie en el pasado, y otro en el presente.

Es mejor estar con un pie en el presente (solo un pie), y el otro pie, junto con nuestra PASION‬, CORAZON‬ y VIDA..en el FUTURO.

Instantes Mágicos (Extracto del Libro: “A orillas del Río Piedra me senté y llore”.)

“Comenzó a hablar, y yo no conseguía concentrarme del todo. «Tendría que haberme vestido mejor», pensaba, sin entender la causa de tanta preocupación. Él me había descubierto en la platea, y yo intentaba descifrar sus pensamientos: ¿cómo estaría yo? ¿Qué diferencia hay entre una muchacha de dieciocho y una mujer de veintinueve?
Su voz era la de siempre. Pero sus palabras habían cambiado mucho.

Es necesario correr riesgos, decía. Sólo entendemos del todo el milagro de la vida cuando dejamos que suceda lo inesperado.
Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana. Pero quien presta atención a su día, descubre un instante de silencio después del almuerzo, en las mil y una cosas que nos parecen iguales. Ese momento existe: un momento en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros.
La felicidad es a veces una bendición, pero por lo general es una con-quista. El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños. Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos a afrontar muchas desilusiones…, pero todo es pasajero, y no deja marcas.

en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.
Pobre del que tiene miedo de correr riesgos. Porque ése quizá no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, ni sufra como los que persiguen un sueño. Pero al mirar hacia atrás —porque siempre miramos hacia atrás— oirá el corazón que le dice: «¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días? ¿Qué hiciste con los talentos que tu Maestro te confió? Los enterraste en el fondo de una cueva, porque tenías miedo de perderlos. Entonces, ésta es tu herencia: la certeza de que has desperdiciado tu vida.»
Pobre de quien escucha estas palabras. Porque entonces creerá en milagros, pero los instantes mágicos de su vida ya habrán pasado.

Las personas lo rodearon cuando terminó de hablar. Esperé, preocupada por la impresión que tendría de mí después de tantos años. Me sentía una niña: insegura, celosa porque no conocía a sus nuevos amigos, tensa porque prestaba más atención a los otros que a mí.”

Un grito silencioso

Aturde. Y mucho. No lo escuchan? No puedo dejar de oírlo… Todo el día está gritándome.

Yo entiendo que quiera mi libertad. La cual también deseo, pero no logro vivirla, o alcanzarla.

También estoy cansado, no es el único que diariamente lucha porque yo sea mejor persona.

Creen que me gusta ser así? Creen que no quisiera una máquina del tiempo la cual me haga volver el tiempo atrás y no haber tomado tantas malas decisiones?

Pero estoy en una cárcel. Yo mismo me encerré, y yo mismo puse llave para no salir, la cual no recuerdo donde la deje. Y piensa que soy cruel por estar así, no, de verdad no quisiera esto.

Pero sigue gritándome. No lo soporto más.  Insiste en que deje esta celda, oscura, gris, húmeda, a la cual ya le estoy empezando a tener cariño por mantenerme tanto tiempo aislado de lo real.

Basta! No lo soporto más! Alguien haga que se calle… Me está empezando a hacer mal. Siento que voy a volverme loco. Aunque veo la puerta frente mío, nada de mi responde para ir hacia la libertad.

Nadie me entiende. Todos siguen sus vidas, pasan frente a mi celda, y creen que es normal. Pero ignoran como me grita, solamente yo los escucho.

Esperen.

Hay otra voz.

Ssshhh…  Silencio! Escuchen. Es como un susurro, y no logro oírlo.

Que es esa luz que se acerca a mi celda? La voz se hace cada vez más audible…

“Mateo 4:16…La gente que estaba en la oscuridad ha visto una gran luz. Y para aquellos que vivían en la tierra donde la muerte arroja su sombra, ha brillado una luz.”

La celda se abrió sola. Siento fuerzas, siento ánimo. Tengo que salir.

Como es posible que en un instante volví a estar en el mundo real? Acá hay color. Hay esperanza. Hay vida.

Jesús. Solo él puede hacer esto. Mi libertad. Mi plenitud.

El jamás va a entrar a la cárcel conmigo, solo hay espacio para mí, y para el que grita todo el tiempo en silencio.

Todo este tiempo que estuve encerrado, lo único que escuchaba eran gritos silenciosos que reclamaban que salga, que corra del estado en el que estoy, que rompa las cadenas que me tienen agarrados los pies y me impiden caminar.

Gritos insoportables, tan silenciosos que me aturdían y estaban llevándome a la locura. Y pensé que haciendo lo contrario a lo que me decía que era correcto, iba a hacerlo callar, pero no, gritaba más fuerte.

Pero hoy soy libre. La luz de Jesús vino en medio de tanta oscuridad a sacarme de este pozo. Y al fin, solo escucho Su voz.

Si, al fin yo mismo me calle, y no me grito más a mí mismo.

“Salmo 95:7 …porque él es nuestro Dios. Somos el pueblo que él vigila, el rebaño a su cuidado. ¡Si tan sólo escucharan hoy su voz! El SEÑOR dice: «No endurezcan el corazón…”

Carta al Desfallecido

Hola. No nos conocemos, o tal vez si, no es lo importante.

Primero quiero pedirte que cuides que tus lágrimas no manchen la tinta de esta carta.

Sé que es difícil el tiempo que estás pasando. La soledad es tu compañía de día, la nostalgia y la angustia llegan puntualmente cada noche antes de que duermas.

Pareciera que hasta el clima se pone de acuerdo con el ritmo emocional de tu corazón. Gris. Siempre gris. La lluvia hace competencia con tu llanto.

Estas rodeado de gente, pero sabes bien que estas solo.

Frecuentas los lugares habituales, pero no estás ahí.

Pero no siempre fue de esa manera tu vida, disfrutaste mucho siempre. Pero los golpes que experimentaste te empujaron hasta llegar al punto en donde estas. Sabes muy bien que la depresión está esperándote con los brazos abiertos a que caigas rendido.

La nostalgia suele aparecer en los peores días, porque reconozcamos que el dolor se va, te olvidas por un momento, pero regresa otra vez para bloquearnos y pausarnos por el resto del día. Pero la nostalgia no es tan concurrente, solo aparece en los días más oscuros y fríos, donde no hay fuerza de voluntad para controlar los recuerdos y las sensaciones internas.

Pero… No quiero quitarte mucho tiempo, a esta altura, te estarás preguntando el motivo de esta carta. Y la verdad desearía decirte que tengo la fórmula mágica para que mañana despiertes y todo sea como fue antes, y ninguno de tus errores, ni de los golpes recibidos, te hayan dirigido hacia donde estas… Pero no, no tengo fórmula mágica. Y si, mañana vas a seguir en el lugar donde estas.

Pero, si quiero que entiendas algo: Esto es solo un momento en la historia de tu vida, no es el fin del capítulo final de tu existencia.

Tenes que soportar. Mantenerte firme. Porque no sé cómo, ni cuando, pero vas a salir de la situación en la que estas.

Y no dejes que la decepción que sentís hacia los que te rodean hagan que florezca una especie de “odio”. Y entiendo que se hayan alejado, que se sientan defraudados, o se lastimaron tanto entre vos y ellos, que mucha gente se corrió de tu lado, pero entende que tal vez te libraste de gente toxica con corazones “no sanos”.  Por eso, no te decepciones. Tene comprensión, y mira lo positivo de lo que estás viviendo.

ES MOMENTANEO ESTO, VAS A SALIR GANANDO, PERO SOLO TENES QUE SOPORTAR Y MANTENERTE!!!

Y quizás ahora te preguntes como estoy tan seguro? Mis palabras no valen ni tienen poder en si mismas, pero… Hubo alguien que prometió y cumple. Te dejo algunas de esas palabras, léelas, guárdalas en tu corazón, créelas… Así, si podes estar seguro de que vas a salir venciendo.

Mateo 28:20-…tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos.

Juan 16:33-…Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.

Salmo 62:5-  Sólo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza.

Salmo 71:20,21- Has permitido que sufra muchas privaciones, pero volverás a darme vida y me levantarás de las profundidades de la tierra. Me restaurarás incluso a mayor honor y me consolarás una vez más.

Isaías 51:3- El SEÑOR volverá a consolar a Israel y tendrá piedad de sus ruinas. Su desierto florecerá como el Edén, sus lugares desolados como el huerto del SEÑOR. Allí se encontrarán gozo y alegría; los cantos de gratitud llenarán el aire.

Adelante!

Att. Otro desfallecido.

 

“Miedo: La fe del infierno”

Recuerdo que al cumplir 18 años comencé a trabajar en una fábrica de calzados. Los primeros días los disfrutaba, creía que estaba en el mejor trabajo.

Pero, pasadas algunas semanas, en una conversación con una compañera de trabajo, algo hizo un “clic” en mi cabeza. Ella me dijo: “Vos tenes que cuidar este trabajo!! Podes quedar fijo acá. Yo trabajo desde los 18 años también, y tengo 58.”

Automáticamente, desde adentro mío salió la respuesta: “No pienso morir acá adentro.”

Por 40 años esta mujer estuvo en el mismo trabajo, en el mismo horario, sin ver el sol de la mañana, de lunes a viernes.

Obviamente, seguro vas a decirme: Y, pero tenía que trabajar.

O tal vez me digas: Hay que ir por lo seguro.

Pero yo me pregunto: No tenía ningún sueño? Nunca se preguntó si había algo más que solo trabajar, salir, y volver al otro día al mismo horario?

Señoras y señores, me niego a vivir rutinariamente. Me niego a existir solo viviendo el sueño de otro (En este caso, del jefe de aquel entonces). Me niego a no vivir al máximo la vida, disfrutando del propósito para el cual Dios me hizo nacer en esta tierra.

Y escribo esto, porque lamentablemente, hay una serpiente invisible, que muerde un veneno mortal, el cual deja paralizado a toda aquella persona que apenas piensa en vivir su propio sueño.

Les presento a: EL MIEDO.

Se puede presentar de muchas formas, pero lo que produce es algo universal:

-Frustración, estancamiento, sueños no realizados, amargura, tristeza, vacío emocional.

Y sus consecuencias son:

-Vidas infelices, vidas sin encontrar el sentido de la vida y la existencia, sonrisas huecas.

En fin, vidas fingidas, envueltas en una cárcel llamada RUTINA. Lo más triste, es que la puerta está abierta, pero el MIEDO esta como guardián y nos impide salir de ahí.

Encontré hace poco esta nota, es muy interesante:

La terapeuta Bronnie Ware, de Nueva Gales del Sr (Australia), cuidó durante gran parte de su carrera a una gran cantidad de enfermos terminales, a quienes acompañó desde doce semanas antes de la fecha de su inevitable final.

A raíz de esa fuerte experiencia, la mujer realizó una lista de las cinco cosas de las cuales más se arrepiente la gente antes de morir. Esta es la lista:

 1- Ojalá me hubiese permitido ser feliz más seguido. “Este pensamiento es uno de los más comunes. Mucha gente no se da cuenta que la felicidad es una decisión. Viven siguiendo patrones y hábitos viejos. El miedo al cambio hizo que se mostraran contentos con sus vidas, cuando en realidad deseaban volver a reírse con ganas”.

 2- Desearía haber mantenido el contacto con mis amigos. “Muchas personas no se percatan de cuánto necesitan a sus viejos amigos hasta que llegan a sus últimas semanas de vida, y entonces es difícil encontrarlos. La gente se concentra tanto en el trajín diario que dejan ir amistades muy valiosas”

 3- Ojalá hubiese tenido el coraje para expresar mis sentimientos. “La gente esconde sus verdaderos sentimientos para mantener la paz con otros. Como resultado, tienden a tener existencias mediocres y nunca llegan a ser quienes realmente deben ser. Muchos pacientes contrajeron enfermedades provocadas por el resentimiento y la amargura”.

 4- Ojalá no hubiese trabajado tanto. “Este fue el comentario de cada paciente masculino que tuve. Sentían haberse pedido la infancia de sus hijos y la compañía de sus cónyuges. Las mujeres también mencionaban esto, pero la mayoría de mis pacientes fueron parte de una generación en la que les tocaba ganar el pan sólo a ellos”.

 5- Ojalá hubiese tenido el coraje de vivir la vida a mi manera, no de acuerdo a las expectativas de otros. “Este es el comentario más repetido. Cuando la gente está próxima a morir y reflexionan sobre sus vidas, se dan cuenta de que no cumplieron muchos de sus sueños. Ni siquiera la mitad, y todo por las decisiones que habían tomado”.

No quiero lograr con esto que escribí, que mañana renuncies a tu trabajo, o tires todo lo que estas haciendo para ir corriendo tras tu sueño, emprendiendo tus objetivos con fe, ya que nadie lo va a hacer por vos…. O tal vez si. PERO RENUNCIA AL MIEDO QUE TE PARALIZA!!! NEGATE A LA RUTINA, A LA VIDA MEDIOCRE Y SIN SENTIDO!!

Al fin y al cabo, soy de los que creen que Dios nos trajo con un destino a la vida, el cual desde el momento que lo descubrimos, nos vamos a sentir plenos, felices y realizados, aun si eso nos cuesta horas de trabajo y un tiempo breve de vivir bajo la rutina.

Lo que estas haciendo, si no es tu sueño, debería tomarse como algo momentáneo. Deberías tomarlo como un trampolín que te va a impulsar hacia lo que estas proyectando en tu corazón.

Pensalo.

Que Dios te bendiga, y no dejes que el tiempo te persiga, pisando tus talones, haciéndote tomar decisiones apresuradas para seguir paralizado por el miedo, la cual considero que es la “fe” del infierno.

Tene fe, pero la que viene de Dios, la que esta basada en las promesas de la biblia.

Salmo 139:13-18: “Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien. Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz. Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara. Qué preciosos son tus pensamientos acerca de mí,* oh Dios. ¡No se pueden enumerar! Ni siquiera puedo contarlos; ¡suman más que los granos de la arena! Y cuando despierto, ¡todavía estás conmigo!”

“Decisiones: Las llaves a destinos paralelos.”

Siempre me pongo a pensar que el solo hecho de no estar en el centro de la voluntad de Dios, puede hacerme tomar malas decisiones.

Me paraliza el solo hecho de pensar que estoy decidiendo incorrectamente, contrario a lo que Dios tenía preparado para mí. En todas las áreas de mi vida, frente a cualquier decisión, tengo esta “paranoia”.

Y diariamente tomamos muchas decisiones, las cuales algunas son simples y rutinarias.

Pero en este camino de vida espiritual, luego de encontrarnos con el Señor, se cumple en nosotros la palabra que dice:

Salmo 32:8 «Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti. No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados».

Alcanzamos ese entendimiento a través de una relación íntima con el Señor, y su Palabra.

Pero, si dice “el mejor sendero”, quiere decir que hay senderos distintos?

Acaso nuestra vida dependerá de las decisiones que tomemos?

Sí. Yo creo que cada decisión es una llave. Una llave a un destino paralelo. A un futuro distinto.

Pero hoy quiero enfocarme en una decisión que vamos a tener que tomar en algún momento de nuestras vidas.

Y es la decisión de creerle a Dios.

Parece algo simple, pero quiero que entiendas que no es lo mismo creer en Dios, que creerle a Dios.

Podes creer en Dios, venir a la iglesia, y hasta traer la biblia. Pero el infierno jamás va a dejarte que le creas a Dios.

Entendamos el objetivo de satanás:                                                 

Empujarte, hacia la punta de un pozo ciego y oscuro, llamado INCREDULIDAD, para que vos solo te tires, y luego se te haga muy difícil salir de ahí.

Como logra darte empujones? A través de las situaciones difíciles que nos toca vivir.

Porque el ser hijo de Dios no nos deja exentos de atravesar sufrimientos y crisis, pero si nos promete ser libres de ellas.

Pero hubo o habrá momentos, en los que la vida va a golpearte duro.

Ahí, cuando estés caído, cuando no le encuentres sentido a nada, cuando no escuches la voz de Dios, cuando sientas que Dios está muy lejos, y no se está dando cuenta de lo que vos viviste, o estás viviendo, viene satanás a susurrarte al oído lo mismo que le dijo a Job.

Satanás quiere sumarte a su rebelión. Él se rebeló contra Dios, y quiere que vos seas un rebelado más.

A Job, satanás le hablo a través de su esposa y le dijo:

Job 2:9 “MALDICE A DIOS, Y MUERETE”.

Job había perdido todo lo que tenía, pero aun así, el eligió creerle a Dios, y dijo:

Job 19:25-27: “Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive, y un día por fin estará sobre la tierra. Y después que mi cuerpo se haya descompuesto, ¡todavía en mi cuerpo veré a Dios! Yo mismo lo veré; así es, lo veré con mis propios ojos. ¡Este pensamiento me llena de asombro!”

Eso es creerle a Dios. En los peores momentos, es donde tenemos que sacar nuestra identidad de hijos de Dios, y enfrentar las batallas de la vida, sabiendo que tenemos la victoria asegurada.

Pero sé que no es fácil.

Pero quiero decirte, que una palabra de Dios, puede sanar tu pasado, tu presente y prepararte para el futuro.

Porque mientras miremos el pasado, vamos a estar mirando para atrás, perdiéndonos lo presente, y lo que es peor, olvidándonos de mirar adelante, hacia el futuro.

Pero vamos al relato de esta noche:

Juan 11:1 Un hombre llamado Lázaro (EL QUE DIOS AYUDA) estaba enfermo. Vivía en Betania con sus hermanas María y Marta.

Juan 11:2 María era la misma mujer que tiempo después derramó el perfume costoso sobre los pies del Señor y los secó con su cabello. Su hermano, Lázaro, estaba enfermo.

Juan 11:3 Así que las dos hermanas le enviaron un mensaje a Jesús que decía: «Señor, tu querido amigo está muy enfermo».

Juan 11:4 Pero, cuando Jesús oyó la noticia, dijo: «La enfermedad de Lázaro no acabará en muerte. Al contrario, sucedió para la gloria de Dios, a fin de que el Hijo de Dios reciba gloria como resultado».

Juan 11:5 Y, aunque Jesús amaba a Marta, a María y a Lázaro,

Juan 11:6 se quedó dónde estaba dos días más.

Entendamos el contexto de esta historia. Jesús se encontraba a un poco más de 3km de Betania, la cual era una ciudad al este de Jerusalén. Aproximadamente a 2 días, a pie.

Marta y maría, enviaron mensajeros, lo cual entendemos que tardaron 2 días.

Cuando llegan, le dan la noticia y Jesús les responde (VS 4)

Imagínense, que ustedes están esperando un parte médico y este les dice: NO SE PREOCUPE, SU FAMILIAR NO VA A MORIR, SINO QUE VA A VIVIR.

Estos mensajeros volvieron gozosos, llenos de alegría, a dar la noticia a marta y maría. Obviamente, tardaron 2 días.

Al llegar, le dan la noticia, y le dicen: GLORIA  A DIOS!!! ALELUYA!! LAZARO NO VA  A MORIR, JESUS DIJO QUE… y estas le interrumpen fríamente y en seco diciendo: LAZARO YA MURIO.

Que es esta paradoja? Señor!!! Te creí. Siempre confié en vos. Acaso son mentiras las que decís en tu palabra? Esas son algunas de las preguntas interiores que nos hacemos en los momentos de más dolor y crisis. Las cuales se hicieron marta y maría también.

Porque el ser humano tiende a hacer eso. No hace falta ser creyente para decir: DIOS!! PORQUE ME PASA ESTO? PORQUE A MI? DIOS!!! PORQUE NO ESTUVISTE CUANDO TE NECESITE! PORQUE NO ME AYUDASTE? Es al primero que dirigimos nuestro grito interior.

Por eso no es lo mismo, creer en Dios, que creerle a Dios.

Sigue el relato:

Juan 11:17 Cuando Jesús llegó a Betania, le dijeron que Lázaro ya llevaba cuatro días en la tumba.

Juan 11:18 Betania quedaba sólo a unos pocos kilómetros* de Jerusalén,

Juan 11:19 y muchos se habían acercado para consolar a Marta y a María por la pérdida de su hermano.

Juan 11:20 Cuando Marta se enteró de que Jesús estaba por llegar, salió a su encuentro, pero María se quedó en la casa.

Juan 11:21 Marta le dijo a Jesús: —Señor, si tan sólo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Juan 11:22 Pero, aun ahora, yo sé que Dios te dará todo lo que pidas.

Juan 11:23 Jesús le dijo: —Tu hermano resucitará.

Quiero enfocarme en las dos hermanas:

Marta, aun con dolor en su corazón, en pleno duelo de su hermano, el cual hacía ya 4 días que estaba muerto, sale al encuentro de Jesús, y le reclama que tal vez si él hubiera estado, Lázaro no hubiera muerto, pero en ese momento decide aun creerle a Jesús.

María, se quedó en la casa.

Suele suceder eso. Al atravesar un dolor, una perdida, una crisis, una angustia, un abuso, un maltrato, nos quedamos quietos, no nos movemos, no vamos corriendo a ver a Jesús.

Empezamos a escuchar a satanás, y a recibir los empujones hacia el pozo de la incredulidad.

Nos quedamos quietos como María, nos estancamos, nos enfriamos, nos frenamos en nuestro crecimiento espiritual, y emocional.

Es entendible!! Pero quiero que entiendas, que es en esos momentos donde tenes que creerle a Dios!

Algo interesante sucede en el versículo 28, y dice:

Juan 11:28 Luego Marta regresó adonde estaba María y los que se lamentaban. La llamó aparte y le dijo: «El Maestro está aquí y quiere verte».

Marta le creyó a Jesús, y fue restaurada de su dolor. Y fue en ese momento, donde fue hacia donde estaba María, la del dolor, la que conocía a Jesús, pero no quiso creerle, para llamarla y decirle que Jesús estaba ahí y quería verle.

Hoy, yo vengo como Marta, a decirte a vos, que Jesús esta acá y quiere verte.

Juan 11:29 Entonces María salió enseguida a su encuentro.

Juan 11:30 Jesús todavía estaba fuera de la aldea, en el lugar donde se había encontrado con Marta.

Juan 11:31 Cuando los que estaban en la casa consolando a María la vieron salir con tanta prisa, creyeron que iba a la tumba de Lázaro a llorar. Así que la siguieron.

Juan 11:32 Cuando María llegó y vio a Jesús, cayó a sus pies y dijo: —Señor, si tan sólo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Creer en Dios, es un acto de fe. Pero creerle a Dios es un acto de entrega.

Cuando es qué debemos hacer ese acto de entrega?  Así como María:

-Cuando no tenemos ganas de hacerlo.

-Cuando las circunstancias alrededor de nuestras vidas no coinciden con las promesas del Dios en el que creemos.

-Cuando nuestra vida espiritual está muerta.

-Cuando Dios hace silencio frente a la situación que estoy viviendo, o hace silencio frente a la situación que ya viví, la cual solo Dios y nosotros sabemos.

-Cuando tenemos un dolor, una herida, una tristeza, atada a nuestro cuello, la cual arrastramos y ya nos está impidiendo caminar, de tan pesado que es.

-Cuando lo que Dios prometió, no se está cumpliendo.

Hoy yo soy Marta, y a vos te digo María, Jesús esta acá y quiere verte, cuál va a ser tu decisión?

Porque tal vez, si te analizas, crees en Dios y también le crees a Dios. Pero ya no es lo mismo. Tu relación con Dios no es como la de hace años atrás.

Tal vez crees que nada va a arrancar el dolor que pasaste.

Tal vez hay preguntas en tu corazón.

Hay heridas en tu corazón que no se cerraron. Hay dolores que no sanaste, y te están impidiendo caminar y avanzar en tu vida.

Juan 11:34 — ¿Dónde lo pusieron? —les preguntó. Ellos le dijeron: —Señor, ven a verlo.

Juan 11:35 Entonces Jesús lloró.

Juan 11:36 Las personas que estaban cerca dijeron: « ¡Miren cuánto lo amaba!».

Juan 11:37 Pero otros decían: «Este hombre sanó a un ciego. ¿Acaso no podía impedir que Lázaro muriera?».

Juan 11:38 Jesús todavía estaba enojado cuando llegó a la tumba, una cueva con una piedra que tapaba la entrada.

Juan 11:39 «Corran la piedra a un lado» —les dijo Jesús. Pero Marta, la hermana del muerto, protestó: —Señor, hace cuatro días que murió. Debe de haber un olor espantoso.

Juan 11:40 Jesús respondió: — ¿No te dije que, si crees, verás la gloria de Dios?

Juan 11:41 Así que corrieron la piedra a un lado. Entonces Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, gracias por haberme oído.

Juan 11:42 Tú siempre me oyes, pero lo dije en voz alta por el bien de toda esta gente que está aquí, para que crean que tú me enviaste».

Juan 11:43 Entonces Jesús gritó: « ¡Lázaro, sal de ahí!».

Juan 11:44 Y el muerto salió de la tumba con las manos y los pies envueltos con vendas de entierro y la cabeza enrollada en un lienzo. Jesús les dijo: «¡Quítenle las vendas y déjenlo ir!».

Esa es la acción de Jesús hacia tu dolor. Hacia tu herida. Hacia lo que viviste. Hacia lo que está detrás de la piedra y crees que ya no tiene solución.

Vos le decís: Si tan solo hubieras estado ese día, Señor! Si no hubieras permitido que me haya pasado.

El hoy te dice: Donde lo pusiste? En que escondiste ese dolor? En que refugiaste lo que te paso? Con que tapaste ese hueco que quedo en tu corazón? Cuál es la piedra que tapa lo que no queres que nadie vea ni sepa?

Y el hoy te pides que corras la piedra, que la dejaste ahí tapando el muerto por no querer mostrar lo que está ahí atrás.

Y él llama por tu nombre a lo que está muerto, para darle vida.

Tenes dolor, duda, incredulidad, pero hoy tenes que ser libre.

El muerto Lázaro, resucito y salió.

Jesús les da la orden a los discípulos la orden de desatar las vendas. Hoy quiero que oremos, para que todo lo que nos esté atando, caiga y seamos libres.